lunes, 2 de enero de 2017

Convocatoria a Proyectos de Innovación Ambiental (ECO-RETO)

El EcoReto uno de los premios de Innovación Ambiental referentes en la región, reconoce con u$s5000 trabajos que propongan soluciones sostenibles y viables para resolver problemáticas en las siguientes categorías:

1) Acceso al agua: se valorarán propuestas relacionadas al uso eficiente del agua en agricultura, su recolección y reutilización.
2) Agricultura Sostenible (frutas / verduras y frutas): trata proyectos de reúso sostenible de sub-productos como cáscaras. También se premian ideas enfocadas en reducir el impacto del cambio climático en las zonas de cultivo.
3) Reciclaje y Recolección eficiente de PET y BOPP: el foco está puesto en alternativas novedosas de recolección y/o reutilización de envases PET y BOPP.

El concurso está organizado por La Organización de los Estados Americanos, el Young Americas Business Trust y PepsiCo. Los mejores proyectos tendrán la oportunidad de participar en las finales que serán parte del marco de la Asamblea General de la OEA en junio de 2017 en México -con gastos pagos- y accederán a mentores, inversores, sector privado y representantes de organizaciones internacionales para impulsar sus proyectos y convertirlos en negocios escalables, sostenibles y exitosos en América Latina y el Caribe.

Premio: Los proyectos ganadores accederán a un premio de u$s 5000 para financiación..

Plazos: Los registros están abiertos hasta el 15 de enero, y los proyectos pueden ingresarse hasta el 15 de febrero 2017.

Destinatarios: Requisito de edad hasta 34 años

Para más información click aquí.
Contacto: ecoreto@concienca.org

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Nota- Alerta! 500 pesticidas presentes en frutas y verduras aún luego de ser lavadas y peladas



Por Anastasia Gubin

Una ONG de Francia comprobó la presencia de pesticidas agrotóxicos en frutas y verduras (aún luego de ser lavadas y peladas) que habían sido cosechadas convencionalmente (no orgánicas).

Una organización de consumidores de Francia investigó en septiembre de 2016 la cantidad de pesticidas presentes en las frutas que están comiendo los niños y la población en general, y descubrió algunas sorpresas desagradables para las familias que buscan una vida sana.

A excepción de los procedentes de cultivos orgánicos o biológicos, estos productos “acumulan muchas moléculas de pesticidas, unos cócteles con efectos potencialmente dañinos para nuestra salud”, destacó el informe de la organización Que Choisir, al presentar su estudio el 22 de septiembre.

El grave problema que se evidenció es que estos químicos siguen presentes al lavarlos y pelarlos, resaltó Que Choisir. Los productos estudiados eran de procedencia europea y del resto del mundo. Corresponden a las frutas y verduras que llenan los supermercados.

Los analistas creen que los pesticidas no fueron eliminados por ningún método porque los químicos se están aplicando en el recubrimiento de las semillas o en el suelo. Esto hace que el tóxico penetre en la planta, y luego se conserve en la fruta.

Además, señalan que “los plaguicidas de contacto, utilizados en el exterior de la fruta son escasamente solubles en agua”.

 “Lavar las frutas y las verduras, y pelarlas, son todas operaciones que se pueden hacer, pero, ¿es esto suficiente para quitar todo o parte de los pesticidas? Sorprendentemente, ni el centro técnico de frutas y verduras, o las autoridades sanitarias francesas o sus homólogos europeos tienen datos precisos sobre el tema”, comentaron. Esto motivó las sucesivas investigaciones.

Lo que primero hicieron fue un “mini-test”, para contestar esta pregunta con ocho proveedores de manzanas. Cada lote se dividió en tres grupos. En un grupo se hizo el análisis de la manzana en bruto, en otro con la fruta lavada bajo el chorro durante 10 segundos, y por último, después de ser pelada.

Los resultados “fueron decepcionantes”, señaló la organización.

Considerando el número de moléculas de pesticidas encontrados en la manzanas en bruto, al lavar la fruta esta cantidad disminuyó sólo un 12 por ciento, y al pelarla, menos de la mitad.

En este experimento se encontraron un promedio de 9 moléculas de diferentes pesticidas en la fruta sin lavar, y 8 luego de lavarla. Una vez pelada, quedaron aún seis moléculas.

El informe completo analizó luego la presencia de 500 pesticidas en 150 muestras de manzanas, peras, fresas y uvas de cultivo convencional y orgánico.

Hay que recordar que la fruta que no tiene etiquetas de cultivo biológico u orgánico, es de cultivo convencional, por lo que utiliza pesticidas químicos y puede ser incluso en algunos países, genéticamente modificada.

En cambio la fruta o verdura que cuenta con la debida etiqueta de cultivo biológico u orgánico no los usa. En España y Estados Unidos, por ejemplo, existe una certificación para estos cultivos.

Quedó de una vez claro que sólo la fruta de cultivo orgánico y biológico es libre de pesticidas.

En la uva se encontraron en promedio 15 residuos pesticidas; en las fresas, 14; en las peras 12 y en las manzanas 11.

En general, de los 500 pesticidas analizados, se encontraron 85 de ellos en las muestras. El 80 por ciento de la fruta resultó contaminada.

Algunos pesticidas están clasificados por la OMS como cancerígenos, o tóxicos. Junto con la contaminación de los gases del transporte y combustible, se cree que colaboran en el notable aumento de tumores y otras enfermedades. En Italia, el informe publicado por el Ministerio de Salud en septiembre, reveló un aumento a 365.000 tumores nuevos en sólo un año, es decir 1.000 casos al día, donde la mayoría no es de pulmón y las mamas, sino del colon y recto.

http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Alerta!-500-pesticidas-presentes-en-frutas-y-verduras-aun-luego-de-ser-lavadas-y-peladas

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Reportaje al filósofo Jordi Pigem: " El universo es inmaterial, mental y espiritual"





Jordi Pigem, filósofo posmaterialista

Tengo 52 años. Nací en Barcelona y vivo en l’Escala. Soy doctor en Filosofía y escritor. Vivo en pareja y tengo un hijo, Marc (10). ¿ Me atraen el budismo zen, el taoísmo y el misticismo cristiano del maestro Eckhart.
  

Inteligencia vital

Qué inspiradora y estimulante me resulta esta charla con Jordi Pigem: reencanta la realidad al entrelazarla con mi conciencia, mi corazón. Al acabar evoco una de mis frases favoritas de Dalí: “La naturaleza es sobrenatural”. Pigem es filósofo posmaterialista porque elige una mirada más allá del cómputo materialista, de la ciencia mecanicista y del racionalismo desnudo, y la construye justo donde todos esos reduccionismos se encogen de hombros. En su libro Inteligencia vital (Kairós), subtitulado Una visión postmaterialista de la vida y la conciencia, lo explica con gracia y ligereza. Te dice: “Tú eres único, pero no separado: participas, cocreas”. Eres (con) el universo.


Qué le hizo filósofo?
Una ventana.

¿Una ventana?
De niño me asomaba, miraba el cielo y me preguntaba: “¿Para qué estoy aquí?”. Me gustaba la ciencia... hasta que supe que mis preguntas eran para la filosofía.

Y se dedicó.
Sí, aunque empecé siendo periodista ecologista en la revista Integral: creía que la información mejoraría el mundo.

¿Y no?
Tenemos más información que nunca... ¡y destruimos como nunca! Tenemos ciencia sin conciencia. Y me doctoré en Ciencia Holística en el Schumacher College, Inglaterra.

¿Qué enseña esa disciplina?
Que los últimos hallazgos de la ciencia indican que el paradigma materialista se agota.

¿Qué es el paradigma materialista?
Desde Galileo y Descartes, la ciencia sostiene que sólo existe lo mensurable. Y hemos antepuesto lo material a lo inmaterial: el dinero al alma. ¡Pero resulta que lo más importante es lo que no puede medirse ni pesarse!

¿A qué se refiere?
A la bondad, la belleza, la amistad, el amor, la justicia..., ¡y al mismísimo universo!

¿El universo no puede medirse?
La ciencia sólo puede conocer el 4% del universo: el 96% es materia y energía oscura, ¡indetectable! La ciencia llega a un cul-de-sac.

¿Conclusión?
El paradigma materialista y mecanicista se agota en el macrocosmos –es relativista– y en el microcosmos –es cuántico–, así que toca otro paradigma: el posmaterialista.

¿En qué consiste?
Lee el final de este artículo en la prestigiosa revista Nature: “El universo es inmaterial, mental y espiritual”.

¡Ostras! ¿Quién dice esto tan gordo?
Richard Conn Henry, físico y astrónomo de la Universidad Johns Hopkins, y concluye así: “¡Vive y disfruta!”.

¡Un científico! ¿Posmaterialista?Claro, el universo no lo forman cosas, sino relaciones: es un océano de relaciones, vibrátil, esporádicamente manifestado en cosas, en átomos, ¡como en el océano las olas!

Muy bonito.Y real. Ahora mismo, mientras hablamos, están obrándose prodigios en ti y en mí.

¿Qué pasa?Todas tus células, ¡decenas de billones de células!, cada una única y distinta, se intercambian moléculas del modo idóneo, preciso, exacto: por eso vives y sigues sano.

Benditas sean.Lo hacen con más eficacia, productividad y sostenibilidad que cualquier fábrica.

¿Cómo lo explica el posmaterialismo?¡Inteligencia vital! Así la llamo. Porque la inteligencia es connatural a la vida. La vida es inteligente, o no es vida.

¿Una ameba es inteligente?¡Sí! Una bacteria, una célula, una planta, todo animal: ¡inteligencia! Una planta aprende, memoriza, tiene percepción e intención. Como toda forma de vida. No hay vida sin inteligencia, ni inteligencia sin vida.

Sí, hay inteligencia artificial.Si no siente, no hay vida: no hay inteligencia. Altísima capacidad de cálculo, sí. Dice Magnus Carlsen, campeón mundial de ajedrez: “Yo veo la jugada, la siento”. No dice “pienso”, dice “siento”: ¡inteligencia vital!

Defina inteligencia.Capacidad de responder creativamente y de manera óptima al entorno. La araña teje telas cinco veces más resistentes que el acero en relación con su peso... ¡Inteligencia vital!

“La naturaleza es sabia”, decimos.“La naturaleza se esmera en crear las formas más bellas y maravillosas”, dice Darwin en El origen de las especies. ¡Inteligencia vital!

¿Y qué hay de nuestra humana inteligencia, de nuestro cerebro?Eres cocreador de realidad, participas del universo, tu conciencia crea. Así lo avanzó el gran físico Schrödinger: “La base de la realidad no es la materia, es la conciencia”.

Voy de sorpresa en sorpresa.“Lo no observado no existe”, predicó el físico Bohr. ¡Eres cocreador de la realidad! El posmaterialismo se abre a lo inmaterial: valores, intenciones, conciencia, lo que la ciencia no contempla.

¡Pero la ciencia nos ha dado muchísimo!Muchísimo..., pero al tirar el agua sucia de la bañera (la superstición, el dogma) tiró también al viviente bebé que había dentro.

Rescáteme al bebé.¡El corazón! Tu corazón tiene sus neuronas, ¿lo sabías? Y está enviando más información a tu cerebro que al revés.

¡No sabía eso tampoco!Fíjate: cuándo dices “yo”.., ¿dónde te apuntas con el dedo? ¿A la cabeza, al cerebro?

Me apunto al pecho, al corazón.¡Sí, porque ahí estás tú! El sánscrito tiene una sola palabra ( cit) para mente y corazón. Y decimos que el corazón “se me hiela”, “se me parte”, “se me abre”, “lo tengo en un puño”..., o “eres de buen corazón”.

¿Puede responder ya a la primera pregunta de su vida: “¿para qué estoy aquí?”?Sí, creo que ya puedo: ¡para descubrirme! El propósito de la vida es descubrirte a ti mismo en plenitud.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161111/411784894762/el-universo-es-inmaterial-mental-y-espiritual.html

Video: Qué son los transgénicos en 3 minutos


Invitación: Seminario en el CNIA: “Agroecología: desafíos para la investigación”


Más información: http://inta.gob.ar/eventos/seminario-en-el-cnia-agroecologia-desafios-para-la-investigacion


jueves, 9 de junio de 2016

Una familia cultiva todo lo que necesita para alimentarse todo el año en su patio trasero

Compartimos una nota!



Lo que empezó como una afición se convirtió en un estilo y filosofía de vida: una “revolución casera”, como la presentan sus creadores, la familia Dervaes.
Jules Dervaes vive con sus hijos Anais, Justin y Jordanne en una modesta casa de Pasadena, California, no muy lejos de Los Ángeles.
Sin embargo, al acceder a la parte trasera de la vivienda, cambian las nociones del espacio y el tiempo, y se siente como si se estuviera en pleno campo.
La casa de los Dervaes se presenta como una hacienda de ciudad.
Kilos de comida en poco espacio. Los Dervaes producen en su propio terreno unos 2.700 kilogramos de comida al año, con una lista variada de productos: vegetales, frutas, huevos, leche, mermelada, miel, chocolate, condimentos.
“Pero esto va más allá de la comida”, dice Jules Dervaes: “Es una forma de vida, ajena al consumismo y la rapidez que caracterizan al mundo actual. Es una vuelta a los valores de nuestros antepasados”, defiende.
Además de la producción de alimentos, la familia organiza veladas de cine y música tradicional en su casa y se ofrece para cuidar a los niños del vecindario cuando lo necesiten sus padres.

Adaptación constante



Por romántica que pueda parecer su historia, lo cierto es que Jules Dervaes está nervioso y preocupado.
Son ya cuatro años sufriendo los efectos de la sequía y, a las puertas de un nuevo verano, no sabe cuánto tiempo podrán seguir adelante.
“Hemos tenido que adaptarnos e ir probando distintas estrategias”, dice.
“Hay una serie de reglas, como por ejemplo mantener un porche bonito. No se puede tener un huerto en el frente de la casa”, explica Jules Dervaes.
“Además del huerto, que es nuestro principal recurso, tenemos un jardín de flores y plantas, algunas de ellas comestibles, y también nos hemos aventurado en la producción de mermelada, miel, chocolate e incluso refrescos”, cuenta.
Si bien la familia aboga por una vuelta a las tradiciones de un pasado que concibe más saludable para cuerpo y espíritu, los Dervaes están a la vanguardia en cuanto a técnicas para ahorrar energía y, sobre todo, reducir el consumo de agua.
Preocupante sequía. Las autoridades californianas están incitando a los residentes a cambiar la apariencia de sus jardines delanteros.
Intentan que la gente se desprenda de las parcelas de césped, un cultivo que requiere y gasta mucha agua, para colocar en su lugar plantas nativas, más adecuadas a este clima, por ejemplo, los cactus.

La sequía le quita el sueño a la familia Dervaes


Intentan mantener sistema de irrigación que no gaste demasiada agua.
Los Dervaes se adaptaron rápidamente a estas medidas y además dieron otros pasos en el ahorro de agua.
Tienen un sistema para recuperar el agua que sale de la casa y con ella regar algunos de sus árboles, y lo mismo ocurre con una ducha externa, cuya agua se emplea para el riego en lugar de desaparecer por una cañería.
Una postura ante la vida. Esta constante adaptación a las circunstancias es algo que caracteriza la vida de esta familia.
Nacido en Tampa, Florida, Jules Dervaes se trasladó a Nueva Zelanda en 1973 para emprender una vida rural y distanciarse de un Estados Unidos que, con sus principios económicos y con la guerra de Vietnam, lo había decepcionado.
Pero las circunstancias de la vida hicieron que Jules y los suyos regresaran a EE.UU., primero a Florida, donde desarrolló las habilidades de crianza de abejas aprendidas con los neozelandeses, y en 1985 a California, lugar del que ya no se ha movido.
Toda la familia está dedicada a este proyecto de huerto urbano. En 1985, compró la casa que ahora es su medio de vida, y a partir de 2001, conmocionado por las informaciones sobre los alimentos transgénicos, decidió cultivar su propia comida.
Desde entonces, todo ha sido un proceso de ensayo y error.
“Para alcanzar el objetivo de producción que teníamos en un espacio tan pequeño”, explica Dervaes, “tuvimos que ampliar, ampliar y ampliar.
“El huerto empezó en la parte trasera, con un sistema de parcelitas que es eficiente en el uso de agua y propicia que se acerquen los ‘insectos buenos’.
Además del cultivo, la familia tiene gallinas, patos y cabras.
“De la parte trasera nos extendimos al jardín delantero, después hicimos uso de la entrada para autos y finalmente tuvimos que recurrir al terreno de una vecina, donde tenemos parte de nuestro cultivo”, relata.

Superar los contratiempos

Con su “revolución casera”, como la llaman, la familia Dervaes ha atraído mucha atención exterior.
Jules comenta que la gente ve su huerto y quiere uno igual. Llegar a tener todo esto no fue cosa de un día para otro. “Hace falta perseverancia”, dice Jules Dervaes.
“Es mejor empezar poco a poco y no rendirse ante los contratiempos.
“Nosotros hemos tenido los nuestros, ¡lo que pasa es que de eso no hay fotografías!”, exclama.
“Hay que seguir adelante, los reveses no son para siempre”.

Un planeta enfermo

A Jules Dervaes no le gusta hacia dónde evoluciona el hombre.
En su opinión, somos cada vez más dependientes de la tecnología y lo material.
En su caso, reconoce que le resulta imposible competir con los grandes comercios y las empresas de venta por internet.
Así se ve la casa de los Dervaes desde el aire, delimitada por líneas rojas.
Aun así, la familia consigue vender parte de su cosecha a pequeños restaurantes o a personas que vienen a la casa a recoger una caja llena de productos naturales.
“Vivimos en un planeta enfermo que parece gritar: ¡ayuda!, ¡cúrame!.
“Nosotros queremos marcar la diferencia. Empezamos por la comida, le incorporamos el elemento de la música y caminamos hacia una vida de compañerismo y conversación.
“Esto no es un hobby, es un proyecto para las generaciones futuras y una cuestión de supervivencia”.

Fuente: http://paradigmaterrestre.com/una-familia-cultiva-todo-lo-que-necesita-para-alimentarse-todo-el-ano-en-su-patio-trasero/